domingo, 24 de julio de 2016

Química everywhere… Etiquetas everywhere?


Me gustó mucho el desglose que hizo James Kennedy  acerca del contenido de químicos presente en varias piezas de fruta.

A modo de ejemplo, pongo su plátano (no penséis mal).


Como podéis ver, esto es sólo una parte de su contenido, hay más moléculas. Pero las más significativas son las que ha indicado.

A veces pensamos que dentro de un producto sólo hay lo que se lee en su etiqueta, y no es así. La etiqueta es sólo es la parte legal que se nos enseña, pero en realidad es sólo una parte mayoritaria de sus componentes, pero no necesariamente son los fundamentales.

Por ejemplo, hay varios conceptos que no se desglosan, como la composición de zumos, extractos o aromas. ¿Por qué? Porque cada uno de ellos tiene su regularización y permite contener “todo su contenido” en una palabra.

Pero claro, si se expusiera todo, no habría envase suficiente y además el cliente estaría más asustado que un pavo en Navidad. Así que se puede decir que una etiqueta con un listado enorme de ingredientes no significa que sea peor. Sencillamente es que el fabricante decide explicar bien lo que contiene, o que la ley le obliga a etiquetar todo ese listado. Pero he visto muchos casos, sobre todo en productos de marcas minoritarias, donde el desconocimiento (principalmente) hace que el producto se etiquete incorrectamente.

Hoy en día el cliente está muy susceptible al tema de etiquetado, y se ha generado una clara tendencia hacia las “clean label”, es decir, productos con poca información y que evitan el uso de sustancias con números E u otras palabras “Asustadizas”. Para lograr esto, los fabricantes usar ingredientes que por legislación, no es necesario su etiquetado o que se puede ocultar dentro de otras palabras, por lo que el producto final sale al mercado con una información “limpia”, por no decir vacía.

Y es legal… y no necesariamente mejor.

Pues a saber dónde iremos a parar con el tema del etiquetado. Lo que está claro es que una etiqueta “pura” confunde al consumidor ya que encontrarse tanto producto químico definido asusta.

Mi propuesta pasaría por un sistema enfocado al consumidor, donde, se añada el valor energético y alérgenos, y según un comité de expertos (nutricionistas, médicos, etc) se valore el producto como adecuado o no, y su ADA.

Por otro lado yo pondría un código tipo QR donde al escanearlo se muestra al consumidor la presencia total de ingredientes (uno a uno, donde se hayan definiendo los ppb o ppm mínimo para declararlos)

Pero para gustos, los colores, y para colores, ¿artificiales o naturales?


tl:dr detallar el contenido químico real dentro de cada producto asusta, y si se declarara el contenido de los licores, asustaría aún más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Hombre! ¡Por fin alguien comenta!
Muchas gracias por tu aportación.

google-site-verification: google059b46fd1c1fdab4.html