domingo, 31 de julio de 2016

Un cuentecillo

Piguen acarició el cuero del árbol. Fue introduciendo sus dedos a contrapelo hasta que llegó a descubrir las primeras vetas de la corta pelusa de otoño. Le costó bastante ya que el espesor del pelo empezaba a ser más poblado y no le dejaba llegar hasta la piel. En esos momentos ya empezó a notar en sus yemas el calor que desprendía el tronco del árbol.
La cosecha de pieles será buena este año” dijo uno de sus ayudantes. Piguen no se inmutó. Siguió con su mano metida en la corteza peluda, y al cabo de un rato se volvió con una expresión seria hacia sus hombres.

Chicos, los chinos llamaron ayer. Dice que quieren zebra de roble para febrero. Pagarán el doble que la de vaca si lo tenemos a tiempo”. “¿Cómo? Pero la cepa sólo la puede vender Tana en Australia!” comentó alguien. “¡Ya lo sé joder!”. Les contesto abruptamente Piguen. Todos pusieron caras largas. Otra voz dijo “Y si llamamos al genetista?”. Piguen respondió. “No, no llegaremos a tiempo

Piguen volvió su mirada hacia la corteza y siguió acariciando un rato más la piel que crecía en el árbol. “Va a ser un año difícil”. Pensó.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Hombre! ¡Por fin alguien comenta!
Muchas gracias por tu aportación.

google-site-verification: google059b46fd1c1fdab4.html