domingo, 18 de diciembre de 2016

Explotaciones agrarias en la luna



Pre post data: el título es un Spoiler.

Hay dos factores preocupantes en alimentos que usan materias primas provenientes de cultivos agrarios, ya sean semillas, hojas, raíces, cereales, frutos secos o frutas, crudas, fermentadas, extractos, destilados among others.

A saber:
La naturalidad de la materia prima vegetal
La calidad de la materia prima vegetal

Como naturalidad entendemos que lo que nos venden es lo que nos dicen, es decir, que una bebida con ginseng tiene ginseng y una con naranja tiene naranja. Parece sencillo pero no lo es. En el fondo una fruta (o concentrado de fruta) está definida según unos parámetros, por ejemplo su concentración en azúcares, su densidad, su índice de proteínas, sus principios activos… es decir, que es una fórmula, y como tal, se puede replicar con otros ingredientes.

Como calidad entendemos que el producto cumple con unas calidades alimentarias, a saber, concentración de metales pesados, pesticidas, contaminaciones cruzadas, etc.

Y señores, una bebida a 1€ el litro no puede cumplir los requisitos anteriores. Hoy por hoy lo que los fabricantes buscan es un proveedor que dé un certificado de que lo que te vende es lo que te dice que vende (el zumo concentrado de fresa es realmente zumo concentrado de fresa) y el fabricante del producto final cierra los ojos, dice que ok y tira p’alante. Formulan y ajustan y se pelean más con la administración para poder declarar “beneficios para la salud” que no para demostrar que su producto realmente contiene los ingredientes originales que dice que contiene.

Y sí, nos están dando gato por liebre.

Acto I, la naturalidad. Ya hablamos anteriormente de cómo detectar productos naturales, pero la adulteración en las especies botánicas de los cultivos agrarios es algo digno de mencionar en un hilo aparte, ya que no todos los “cereales” son los mismos y a veces en el producto final ni siquiera usan plantas de la misma especie taxonómica.

Además, un producto natural está limitado por la naturaleza ya que su cultivo se reduce a espacios delimitados, y sus cosechas no son estándar, por lo que su cantidad, calidad y precio varía con cada año.

Pero nos siguen vendiendo Ginseng al mismo precio.

Bien, la ciencia avanza que es un horror, y hoy en día podemos hacer complejos análisis para saber qué nos venden, como de metabolómica, de metacodificación de ADN, técnicas de secuenciación de nueva generación… y todo esto te puede cualificar y cuantificar la calidad y origen del producto, pero esto comporta varios problemas. Bueno, en realidad todos los problemas se resumen en uno. El coste. Saber analizarlo requiere tiempo (dinero) personal cualificado (dinero) tecnología (dinero) estudio (dinero), etc. Sinceramente, disponer de un departamento propio que te analice tu producto puede suponer un desembolso de millones de euros.

Exceptuando las multinacionales, todo esto es un coste no asumible por el sector alimentario por lo que al final las empresas se escudan en el certificado del proveedor. “Mi proveedor dice que ese polvo es ginseng en polvo” y me lo creo porque me ha dado el papelito correspondiente que acredita mi palabra.

Por otro lado siempre puedes desconfiar y analizarlo, pero como en muy pocos casos consumirás volúmenes grandes, un análisis puede costarte mínimo 50.000€ por lote (es decir, por compra) y eso requiere que tengas que imputar 50.000€ a producciones de un millón de unidades, es decir incremento de 5 céntimos el envase… eso es una burrada de coste. Por lo tanto otra vez volvemos a hacer caso al proveedor (a eso se le llama calidad concertada, y es hacer un acto de fe firmada de lo que te venden es lo que dicen que te venden).

Entonces, un producto real que cuesta 50€/kg el fabricante lo acaba comprando a otro proveedor que lo vende a 10€/kg porque ese proveedor le certifica que es auténtico. Y legalmente lo es. Y todos contentos.

Ahora viene el segundo acto. Acto II. Contaminaciones cruzadas. Por muy eco, bio, orgánico o como lo queramos llamar, todo campo agrario sufre contaminaciones, ya sea debido a la calidad del subsuelo (filtraciones), contaminaciones cruzadas de especies que se cultivan al lado, o de contaminaciones ambientales debido a un núcleo urbano o industrial. Todos.

Ovnis? no, dinero.
Tal es el extremo que si vas a google maps verás que en los desiertos aparecen explotaciones agrarias circulares… Y esas explotaciones no son de productos básicos no, son de especies vegetales muy específicas cuyo cometido es evitar al máximo posible cualquier contaminación externa (es decir que los cultivos en el desierto no son para paliar el hambre en el mundo… oooohhhh que decepción. Esos campos se usan para nutrir a multinacionales como Danone, de una fuente de vegetales REALMENTE bio, orgánico, eco, halal y lo que quieras atribuirle, porque Danone sí puede analizarlo e imputar todo el coste a su consumidor). Y esas producciones agrarias venden su materia prima a precio de oro debido a su calidad.

Por lo tanto, volvemos a lo de siempre. Sólo las multinacionales tienen capacidad de acreditar al 100% que lo que venden es lo que dicen. Y repito, tienen capacidad, no digo que lo hagan. Pero una multinacional sigue siendo más fiable que un cultivo ecológico al lado de Girona, porque aunque el ganadero jure y perjure que usa todo el proceso biológico, la contaminación está ahí, y no será su culpa. Y una multinacional no se arriesgará a cagarla.

Y aún tenemos un tercer acto. Acto III. La ley. La ley es un vacío legal que deja en las sucias manos morales codiciosas de las empresas qué hacer. A la ley le preocupa la frase de “Este producto es bueno para la salud” e ignora o quieren ignorar o no quiere regula la calidad vegetal presente.

La solución a corto plazo. Ajo y agua.

La solución a largo plazo. Pues una norma reguladora que obligue a la detección y uso de toda especie botánica dentro de un alimento, pero claro, eso dará como resultados interacciones y contaminaciones. Es decir, que usar un producto puro y libre de X contaminantes requerirá un coste enorme.

Y será caro

Y lo pagaremos

Y de ahí el título del capítulo

Mi maligna futura franquicia.
¿Cómo conseguir cultivos puros? Pues como decía Tintín… objetivo la luna. Cuando los costes de materias puras alcance valores desorbitantes necesitaremos “orbitar” más allá para lograr el valor.

No sé si es una broma mala mía o no, pero puede que tarde o temprano sea la realidad. Cúpulas estancas en la Luna que contengan agricultura hidropónica. Suelos tratados y trabajados y extraídos de la luna con atmosferas controladas y tratamientos específicos, sin riesgo de contaminaciones entre plantaciones agrícolas. That’s the future, boy.

Voy a ir al registro de marcas para patentar AgriSelene, Selenefruits, Agrimoon, Luna Kola, Cerveza Lunar, y otros derivados.

Tl:dr la cerveza con Tequila Desperados no lleva Agave (es decir, no lleva nada de Tequila). Y es legal que no lo lleve.

1 comentario:

  1. Siempre que veo anuncios de comida "natural" evocando el volver cómo comían nuestros abuelos me río a carcajadas y pienso....pobres mortales no han pisado un campo en su vida y no saben de lo que hablan.
    Esas mismas personas que tanto se vanagloria de ser megaguays y cuidar la naturaleza no se plantean beber de un pozo o cualquier río con agua no "tratada y analizada". Tampoco se plantean que antiguamente nuestros abuelos sulfataban los alimentos, porque querían comer y era una forma que no hubiera bichos, y no os quiero contar cual era el control de las sales de cobre que se utilizaba...ni la cantidad de metales pesados que tenían.
    Ni cómo estaban desanos los animales que se comían, por que claro, el veterinario no iba cada 3 días, ni se analizaba la carne en las matanzas.... no señores... el campo no es como sale en Heidi, la niña no estaba contenta pasaba un frío de muerte, le salían sabañones, y estaba hasta los mismisimos de comer sólo queso de cabra!!!
    Conclusión: señores dejen de ser ecológicos cuando viven en las ciudades, les gusta estar en casa calentitos con su calefacción, viajar cómodos a todos lados, ir a esquiar a la vall d'aran (no, esquiar no es entrar en contacto con la naturaleza...) y les aseguro que ver a sus hijos comer la tierra del parque es lo más ecológico y natural que pueden hacer e inmuniza!!!

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¡Hombre! ¡Por fin alguien comenta!
Muchas gracias por tu aportación.

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